Artículo publicado por Beatriz Beatriz Busaniche en el la Fundación Vía Libre:
Los sistemas de restricción de acceso también conocidos como DRM (en su sigla en inglés, eso significa Digital Rights Management o Digital Restrictions Management según de qué lado del mostrador nos ubiquemos) han sido diseñados por la industria del entretenimiento para ejercer una tarea bastante poco digna: controlar la difusión de la cultura.
No son cosa nueva. De hecho, los denominados tratados de internet de la OMPI incluyen en sus párrafos la necesidad de que los países arbitren las medidas legales para preservar las medidas técnicas de restricción (en los tratados internacionales se los denomina TPM Technical Protection Measures). Estos tratados del año 1996 son la primera regulación global en la materia y son los causantes de que muchas legislaciones en el mundo criminalicen el simple acto de saltar una restricción técnica.




El segundo álbum de